14 de septiembre de 2009

Guardian

03:02 (siempre a.m):
                                  Las murallas se alzan sobre la tierra como monstruos, bestias grises e inmensas que, prueba del tiempo, son impenetrables. En sus almenas, arriba de su única puerta que permanece siempre cerrada, deambula un guardia, uno sólo. Vigila las afueras donde ve personas que lo llaman, pero nunca deja su puesto, en sus murallas es omnipresente, en ellas permanece sin dormir ni comer, siempre atento escudriñando la obscuridad sin que le sea un inconveniente el calor ni el frío. A veces con frecuencia, una que otra persona trata de violar su perímetro con artilugios, pero para él es fácil rechazarlos y volver a su paz. En sus murallas él está tranquilo pero no es feliz. No se le permite mirar que protege, sólo no puede dejar de protegerlo; nadie le dio dicha instrucción, pero una mala sensación lo apresura cuando voltea su cabeza para atisbar temerosamente lo que guarda con recelo y vuelve otra vez a su rutinaria labor, el guardia es más cobarde que curioso. Después de más de una veintena de años las personas de las afueras no asedian más la muralla, el aburrimiento comienza a apoderarse del guardia. No hay gritos desde lo bajo reclamándole, no hay más fuego, no hay sudor, no más artilugios, no hay gloria en la conquista de un oponente; el guardia comienza a dudar de su propósito, se pregunta más y más si es necesaria su presencia. No hay respuesta en la introspección. No hay respuesta en las afueras. El alma del guardia tiembla al pensar que la respuesta está en lo que protege, su corazón palpita nervioso y se enfurece, despotrica contra los cuatro vientos, grita hasta quedarse sin voz, golpea sus puños hasta sangrar y caer en cuenta que la única respuesta está a sus espaldas. El guardia es cobarde. El guardia sabe que solo con la ayuda de alguien puede encontrar la respuesta. El guardia espera asedios. El guardia está ansioso y por primera vez se siente solo. El guardia se sienta en una de las rocas y mira el horizonte vacío. No hay asedios. No hay respuesta.
                                                                           
                                                                             C'est la vie...

12 de septiembre de 2009

Vientos de Cambio

Las cosas no eran lo mismo cuando llegué por última vez a ese lugar donde había estado un par de años, si hubiera sido un lunes cualquiera hubiera prendido la T.V y me hubiera tirado en el sofá a pelear con mis pocas ganas de estudiar (siempre me dejaba ganar, por cortesía, no la conocía bien), pero no era ese lunes, era un fatídico jueves de mierda. Transpiraba como un animal mientras veía como me robaban pedazos de mi historia poco a poco y, como si fuera poco, los ayudaba, miraba el celular cada tres o cuatro minutos esperando alguna buena noticia, de ese tipo que no recibía hace un buen rato ya. Nada. ¡Mierda!, podría ser un poco más fácil, un poco, no más.
Cargaba una silla y recordaba a las personas que se sentaron en ella, ayudaba con la heladera y trataba de averiguar cuantas cervezas habían pasado por ahí, el escritorio... bueno no tengo buenos recuerdos del escritorio, ahí estudiaba. Homero se negaba a dejar la pared, la calco del Norte Rock era irrecuperable, varias cosas eran irrecuperables. Tiré las sábanas en una bolsa y cargué el colchón... mmm... tampoco la boludez, el punto es que en un rato nostálgico y sorprendentemente expedito el departamento estaba vacío.
Ahora soplaban nuevos vientos, nueva facultad (otra vez, favor de no juzgar), nueva gente, nuevo esto, nuevo aquello, ¡me estoy haciendo experto!, después me preguntan cómo es que tengo problemas con el compromiso, tengo menos estabilidad que un mono de circo en pedo.
Estos párrafos no van a ningún lado.
  
   "Ningún Viento Es Favorable Si No Se Conoce El Destino"

 

11 de septiembre de 2009

Pan y Circo

Vivo, y es por eso que escribo. Vivo, y es por eso que me siento avergonzado, la realidad se encuentra lejos de ser apabullante, son nuestras mentes dormidas las que generan tal ímprobo caminar. La revolución murió y los gobernantes comen de su carne pútrida como carroñeros, ¡¿Dónde están los genios?! ¡¿Dónde se encuentran los valientes y temerarios defensores de la verdad?! ¿Dónde puedo encontrar un asomo de lo cierto?, ¡¿en qué rincón de la absorbida mente se encuentran los restos de los ideales revolucionarios?! La fuerza de la patria, la sangre de los libertadores, los ecos de la historia que ahora son susurros impotentes ¿En qué noble corazón habitan?

Siguen conversando de la ansiada democracia ultrajada, continúan enmascarando la libertad a su antojo, escupen en el rostro de las virtudes y mienten con descaro mientras sonríen impunes. En tanto el pueblo les devuelva la sonrisa, se levante en vítores ante su despreciable presencia, en tanto el monstruo de la ignorancia persevere, ellos regirán sobre nuestras almas.

El pueblo, servil, conformista e individualista cree. El pueblo tiene fe. El pueblo busca el perdón y se siente culpable aún luego de haberlo recibido, el pueblo se esconde temeroso, el pueblo se vende, y muy barato. ¡Pan y circo, pan y circo!, pero la realidad es para todos.

26 de agosto de 2009

La Marcha

La luz es cegadora, la multiplicidad de sonidos los hace indeterminables. El calor es agobiante y la marcha es, en extremo, difícil. Miles aguardan en la otra orilla, sólo unos cientos de almas valientes se dirigen a su encuentro, deshonor, los maldigo a todos ellos, nuestras armas se encuentran expectantes y nuestros corazones apenas soportan el caudal de sangre que corre con la fuerza que decenas de ríos por nuestro cuerpo. Esta es mi tierra, esta es la tierra que beberá de su sangre hasta saciarse por completo, Gea, madre de todos; Hefesto en la punta de mi lanza, Ares a mis espaldas, ¡las puertas de Jano volverán a cerrarse este día, por última vez!. Las Erinias se agasajan frente al botín de sus almas inmortales; ¡oh hijas de Urano! de ustedes es de lo único que no debemos preocuparnos. Atenea susurró palabras al oído de nuestro estratega, ahora es como Odiseo, mis hermanos son mirmidones, Aquiles estaría orgulloso. Ni siquiera las nueve hijas de Zeus serían capaces de provocarnos mayor plectro, no más que como lo hacen nuestras familias. ¡La eternidad besando los pies de Perséfone!, ¡Arriba los escudos hermanos! ¡La muerte se aproxima vertiginosa desde el aire! ¡Bienvenida sea!

Más y Menos

Otra hoja que debo borrar apenas haber terminado de escribirla sin el valor de poder releer su contenido, otro cenicero lleno de nostalgia, otra vez ese dolor en el seño producido por la tristeza, otros recuerdos que ríen de mi impotencia, más y más desdicha. Otra canción sin compartir, más remordimientos, más contra fáctica y menos oportunidades, más preguntas y muchas menos respuestas, más silencio y menos risas, más introspección y aún menos respuestas, dudas y caos, seguridad y equivocaciones, más de mi, menos de ti y más de muchas otras. Más expectativas y luego desilusiones, más imaginación y menos realidad. Cuanto más abstraído más feliz… cuanto menos escribo esto menos caigo en la cuenta… tal vez sea mejor dejarlo así.

26 de diciembre de 2008

Ambrosía

Estabas tendido en el suelo rodeado de toda tu mierda y tu sangre, lo único que sentías era ese dolor en el estómago que no te dejaba pensar; tus ojos iban y venían buscándola a ella. Pensaste que tenía que estar bien, te tiraste arriba del paria justo a tiempo, y ahí fue cuando te abrió el estomago, salió corriendo como un desaforado, empujado por el miedo mientras vos tocabas su conciencia y la manchabas con la sangre que brotaba de tu cuerpo. Ella no te miraba, estaba con el celular desesperada y cuando no hablaba por él gritaba como una loca a cualquier sombra que parecía cruzársele. Las piernas parecían haberse ido y apenas mantenías los ojos abiertos cuando ella tiró el celular y te agarró una mano, vos no podías devolverle la fuerza con la que ella te la apretaba; te miró un rato y después te beso en la mejilla. A ella la golpeó el conocimiento de que no te quedaba tiempo, al igual que a vos que se lo viste reflejado en la cara, fue entonces cuando dijo que te amaba y te besó de nuevo pero esta vez fue en la boca. Era difícil creer que lo que estuviste esperando toda una vida te sea otorgado en el momento de tu muerte con la ineludible comprensión que no vas a poder gozar de eso y la terrible decepción que trae aparejada. Ya no te importaban las parcas que reían desdentadas y cuyo ojo caía sobre profano ser. Habías degustado ambrosía y tenías la sensación que marchabas directo a las Llanuras Eliseanas. No hubo una sucesión rápida de imágenes como esperabas, no había una luz, ni un túnel, ni alguien llamándote o diciendo que no era tu hora y tenías que volver. Lo único que veías era su rostro, escuchabas las palabras que había dicho, olías su perfume por última vez mientras por fin sacaste fuerza para apretar su mano. Ella te amaba y no importaba otra cosa, después vino la obscuridad.

24 de diciembre de 2008

Recuerdos

Cuando cerraste los ojos encontraste en ese cajón vacío todo lo que perdiste, en ese armario grande todo lo que tenés. Deambulaste por esos pasillos que no vas a recorrer nunca más, estuviste en ese Otoño cuando la conociste, oliste el viejo perfume de esas cosas perdidas que querés que permanezcan siendo sólo recuerdos. Te reíste al recordar las caras de esas personas que sonreían frenéticas, cuyas palabras olían a humo y a alcohol. Viste ese eclipse de nuevo, ese que te hizo cambiar tanto. Te encontraste brevemente dentro de un Jardín de Infantes vestido de soldado de época y marchando con determinación. Aceleraste abarrotado de manos amigas en la espalda. Te sentiste cansado de tanta lujuria. Escuchaste música por horas y bailaste algunas canciones. Tiraste hojas y hojas al suelo, hojas que no leerás nuevamente y en su lugar pusiste libros que habías leído más de una vez, mientras degustabas las portadas lentamente. Hablaste por miles días y escuchaste por miles de noches.
Cuando tus ojos abrieron tenías esa sensación de olvido que uno siente cuando una cosa quedó pendiente pero no es imprescindible; unas lágrimas en tus ojos apenas te dejaban ver el reloj que marcaba solamente diez minutas más que antes...

22 de diciembre de 2008

Hierba

Aclaró por el Este, por el Norte, el Sur y el Oeste también, estabas caminando con la libertad al lado sin decir palabra y te llenaste del perfume de la hierba que, todavía húmeda por la lluvia de hace unos días te tentaba a revolcarte en ella, pero sabias que estaba mal. Ibas a terminar sucio hasta la conciencia, pero se veía tan fresca y espontánea como siempre. Hacia años que la mirabas desde la ventana, enclaustrado dentro tuyo deseando ser los niños que se aprovechaban de su feroz verde, que reían y no te hablaban pero si que te miraban con recelo.
Te llamaba de nuevo... la libertad te invitaba a abusar de ella con una sonrisa y te arrodillaste como rendido, el viento fresco te golpeaba amablemente la cara pero estabas concentrado en otra cosa, y también en nada. Apoyaste tu espalda en el suelo y dejaste que te rodeara, que te flanqueara mientras la gente te miraba, nadie reía, todos te envidiaban. Refregaste tu pecho en ella salvajemente, te lo demandaba y no era momento de aplacarse, no querías. La lluvia volvía y vos te embarraste todo, te refugiaste dentro tuyo, pero era diferente, el olor del forraje se quedó con vos cuando volviste. Nada fue igual, todo fue más fácil para vos, el forraje parecía devolverte la sonrisa que le entregabas.

21 de diciembre de 2008

Bitácora de Pensamientos Obscuros I

Domingo 3:50 a.m, te encontraste frente a la computadora con un cenicero rebosante de muerte al lado, una ligera pesadez en la cabeza que indica que la resaca te duró más de lo esperado y unas ganas de escapar caminando tranquilo a ningún lugar. Es un poco extraño como se siente nostalgia de algo que dejó de suceder, ¿o acaso no sucedió? Si que pasó... las imágenes todavía te atacan en sueños, todo está borroso... todo pasó hace tanto tiempo y todavía te persiguen esos demonios, siempre de noche, el sol y la actividad los asusta, es por eso que no te dormís, te mantenés distraído siempre, el movimiento los corre y el silencio les sirve de señuelo, y estos bichos pican rápido el anzuelo, no pierden el tiempo y te atosigan. La cama, que es más un catre sucio que hace tiempo que no usas, no te llama más, es que estos dañinos se acuestan con vos y no se duermen, y no te dejan a vos tampoco, le hacen el amor violentamente a todas las cosas que te dan tranquilidad, violan tu paz y te das cuenta que tu cuerpo no da a basto, si no te vas te quedas dormido arriba del teclado y lo mismo vienen... siempre vienen. Mejor te vas a caminar, está fresco afuera, de todas formas tenés que comprar más puchos, además el sol se apresura en verano... que lindo el sol.